Commentary

A bordo del Sam Simon en confinamiento

Martes, Apr 07, 2020

El capitán del M/Y Sam Simon de Sea Shepherd Alistair Alla escribe sobre su vida diaria a bordo del buque durante el confinamiento del COVID-19 en el puerto de La Rochelle, Francia.

 

Captain Alistair Allan. Photo by Tara Lambourne/ Sea Shepherd.

La una vez bulliciosa y ajetreada ciudad de La Rochelle ha permanecido en silencio durante las últimas semanas. Aunque el lugar donde se encuentra atracado el Sam Simon está un poco alejado de la ciudad, todavía se puede ver como ha afectado el confinamiento a la ciudad. Y, por supuesto, no sólo La Rochelle sino Francia en su conjunto, con muchas otras partes de Europa y el mundo. Mis esperanzas son que todos estén haciendo todo lo posible para cuidarse los unos a los otros en este tiempo sin precedentes, y que hagamos todo lo posible para unirnos y ayudar a disminuir la curva del COVID-19. Por mi parte y de mis dieciséis miembros de la tripulación en el Sam Simon, estamos tratando de hacer nuestra parte mediante un estricto auto-confinamiento de al menos 14 días, siguiendo el consejo de la Junta Médica de Sea Shepherd para ayudar en el esfuerzo de reducir la curva. Por extraño que parezca, esto no es muy diferente a estar en la mar, la única diferencia, por supuesto, es que estamos amarrados en el muelle.

Durante el transcurso de mis muchos años en los barcos, he desarrollado algunas rutinas diarias en la mar, una de las cuales es permanecer de pie en la cubierta del puente mientras estamos en marcha y mirar hacia el océano por la mañana. Puede ser un momento de paz y disfrute el mirar el vasto horizonte. Así que hoy, en una mañana soleada en La Rochelle, hice lo mismo. Frente a la proa del Sam Simon, en lugar del océano ondulante, se encuentra la enorme y amenazante estructura de una base submarina alemana abandonada y la esclusa de la Segunda Guerra Mundial, que afortunadamente ha estado en silencio por mucho tiempo. Y mientras estoy de pie en la cubierta del puente en lugar de escuchar el suave susurro del bulbo de proa del Sam cortando las olas, estas cavernosas bahías de atraque hacen eco de una cacofonía de ruidos, martillos, radiales y pistolas de clavos. En este puerto, ahora silencioso, es el único sonido que puedes escuchar y ese sonido es música para mis oídos. Déjame que te cuente por qué.

Sam Simon's crew performing much-needed maintenance jobs while in port. Photo Thomas Le Coz/Sea Shepherd.

El Sam Simon es un barco que ocupa un lugar especial mi corazón. Comprado al gobierno japonés, el Sam Simon fue equipado en secreto en Australia, antes de ser utilizado para enfrentarse a la flota ilegal de caza de ballenas en la Antártida en al Operación Zero Tolerance. Yo fui miembro de la tripulación del Sam durante esa campaña, y he pasado muchos de los años posteriores a bordo.

Capitán Alistair Allan
Sam Simon's crew performing much-needed maintenance jobs while in port. Photo Thomas Le Coz/Sea Shepherd.

Desde 2016, el Sam ha cumplido un propósito diferente; navegando constantemente por todo el mundo participando en una gran cantidad de campañas. Desde cruzar el Atlántico hasta México para proteger a la Vaquita, en crítico peligro de extinción; capeando las heladas tormentas invernales en el Golfo de Vizcaya para exponer la matanza masiva de delfines, como resultado de la captura incidental; eliminando FADS y redes de deriva ilegales en el Mediterráneo y finalmente las cálidas y húmedas patrullas contra la pesca furtiva en Liberia y Gambia, para combatir el flagelo de la peca ilegal.

Esta capacidad de estar constantemente en movimiento, en campaña y defendiendo a nuestros clientes: las ballenas, tiburones, delfines, tortugas y peces, sólo es posible debido al gran apoyo que recibimos del público, las personas que mantienen el combustible de nuestros tanques y nuestros barcos en el mar. Mi persona, la tripulación del Sam Simon y de la organización en conjunto, les estamos agradecidos.

Sin embargo, lo que no se ve es el costo que tiene en nuestro barco todo ese tiempo en el mar. Cuando estamos constantemente en los océanos del mundo defendiendo la vida marina, sólo se realizan los trabajos de alta prioridad, los que mantienen el barco seguro y en campaña. Los más pequeños son retrasados. Desafortunadamente, cuanto más se retrasan, más grandes se hacen estos trabajos. Así que ahora, mientras mi equipo y yo nos enfrentamos a un confinamiento por un período de tiempo desconocido, sabemos a donde dirigir nuestra atención. Sabemos que ha llegado el momento de recompensar a nuestro hermoso barco por todos esos años de arduo trabajo y dedicarle tiempo para darle un cuidado amoroso y cariñoso. Hay óxido para quitar y reparar desde la parte superior del barco hasta el casco, pintura que necesita ser lijada y repuesta, maquinaria para reparar y limpiar, tuberías para reemplazar y soldar y nuevos equipos para instalar. Mantener un barco es una gran tarea y lleva tiempo.

Sam Simon's crew performing much-needed maintenance jobs while in port. Photo Thomas Le Coz/Sea Shepherd.

Donde muchos han tenido que adaptar su rutina, a menudo dejando su lugar de trabajo, para nosotros, nuestro lugar de trabajo no ha cambiado y nuestro trabajo no se ha detenido. Este es un descanso bienvenido para nuestro barco y el cual lo verá en las mejores condiciones para lo que le espera en el futuro, cuando sea que llegue el momento. Por ahora, manteneros seguros y sanos en casa, y nosotros nos aseguraremos de que nuestros martillos sigan picando, nuestras radiales sigan zumbando y nuestros rodillos de pintura sigan convirtiendo este barco en el orgulloso y reluciente protector del mar que ella es.

Ve el vídeo del Sam Simon abajo:

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